El porqué de Seasick Steve

Escuchaba música en casa desde el día que nací. Oía tocar el piano a mi padre y me parecía fascinante. Mi padre era pianista de boogie boogie y blues y yo quería tocar el piano, pero era demasiado joven y mis dedos no eran lo suficientemente largos para tocar boogie boogie. Lo intenté, pero no había manera.

Un día, cuando tenía siete años, fuimos a un campamento muy rudimentario. Había unas tiendas de campaña en lo alto de la montaña en las que podías instalarte.  Todo era muy a la vieja usanza. La gente subía en verano, se quedaba a dormir y se bañaba en el río. También había una cabaña hecha con troncos donde la gente se reunía y tocaba. Sólo para distraerse un rato. Había varias herramientas colgadas de la pared y también, una guitarra sin cuerdas. Creo que hasta entonces no había visto una guitarra en la vida. Bueno, quizás por la televisión. O no, ni eso, porque creo que en esa época no teníamos tele. La cuestión es que la vi y me enamoré de ella. La cogí y la toque aunque no tuviese ni una cuerda. (Diciembre de 2008)

El californiano Seasick Steve lleva más de medio siglo  vagabundeando y tocando blues con su descacharrada guitarra de tres cuerdas.