El porqué de Robert Forster

La razón por la que hago música hoy es distinta a la que tenía hace 15 años y probablemente también lo era hace 20 años. Esa motivación va cambiando. O, por lo menos, así me ocurre a mí. Ya no tengo 21 años y ya no voy a volver a componer mi primera canción nunca más.

Hacer música me atrae como forma de expresión. Podría pintar y actuar, pero me atrae más componer.  Me gusta componer, me gusta tocar y me gusta el tacto mismo de la guitarra en los dedos. Me gusta mover las manos al tiempo que algo sale de mi boca; esas palabras que he escrito previamente. Es una combinación agradable.

Como pasa con la mayoría de compositores, mis primeras canciones surgieron al final de mi adolescencia, hacia los 18 o 19 años. Había mucha tormenta e impulso en esa época, pero yo no sabía entonces que sería un compositor profesional. Es como cuando con 12 años coges un palo de golf sin pensar que serás golfista profesional. De alguna manera, me convertí en compositor profesional. Y es algo que me sorprendió. A los 20 o 21 me apasioné mucho con ello y empecé a componer canciones buenas.

Cuando compongo una canción hoy ya tiene un propósito, seguramente será grabada y la interpretaré ante el público. El proceso es más o menos el mismo. Pero, ¿la necesidad? La necesidad es otra… aunque no tan distinta como pensaba. En las canciones que compuse en 1978 y las que compongo ahora intento hablar de mi mundo. Algunas cosas son muy personales y otras son más divertidas o distantes. Algunas son muy serias, pero no puedes pasarte la vida haciendo canciones serias. Todas las canciones que hagas no pueden ser obras maestras. Todas las canciones que hagas no pueden ser muy personales. Todas las canciones que hagas no pueden ser de amor.

Lo que hago hoy es muy similar a lo que hacía entonces, pero no es lo mismo. No puede serlo. Entonces tenía 20 años, escuchaba música a todas horas, no tenía pareja, acababa de montar el grupo con Grant McLennan… La música lo era todo para mí. Ahora estoy casado, tengo hijos y la música ocupa un lugar distinto en mi vida. Y me encanta que nada sea igual a cuando tenía 20 años. Ese puede ser un problema para los músicos: algunos intentan que todo siga siendo como cuando tenían 25 años y eso es imposible. Yo he visto cómo cambiaban y he intentado cambiar con ellas.

No puedes pretender que la música siga absorbiendo tu vida eternamente. Sólo puedes quedar desconcertado por el primer disco de la Velvet Underground una cierta cantidad de veces. Y lo mismo ocurre con ‘Marquee Moon’ o ‘Highway 61 Revisited’. Sólo te harán explotar la cabeza un número determinado de veces. Seguirás buscando discos y libros que tengan ese mismo impacto sobre ti, pero no puedes vivir enganchado a esos discos toda la vida. Aun así, obtuviste lo que necesitabas de ellos y eso seguirá siempre dentro de ti. (Mayo de 2013)

El australiano Robert Forster fundó en 1978 el grupo The Go-Betweens.