El porqué de Óscar Mulero

Mi padre fue batería de un grupo en plan Fórmula V, pero no llegaron a nada, los pobres. También estuvo poniendo discos de temporada en clubs de Madrid. Ese era su trabajo: lo compaginaba con el curro en una oficina. ¿Qué ponía? En casa vi que tenía discos de Chicago, de Boston… La música siempre ha estado muy presente en casa y fue una suerte porque no tuve que aguantar la típica preocupación de los viejos de no acercarte a esto de pinchar discos. En general, es algo que no suelen ver bien hasta que no empiezas a ganarte un poco la vida con ello.

Lo de empezar a pinchar yo ya fue porque un colega se marchaba a hacer el servicio militar y me pidió que le sustituyera como un favor. Yo no sabía nada de esto, pero él me prometió que me dejaría el equipo montado y que el hilo musical estaba muy establecido. Me decían a qué hora se solía poner cada cosa y todo era súper ochentas: Talk Talk, Talking Heads, ABC… Fue un estreno un poco accidental, pero lo pasé muy bien. Me divertí mucho. Al principio sólo me lo tomaba como una diversión, poco a poco me fui enganchando. Y así estuve cerca de un año. Todo eso fue en 1989.

En ningún caso me planteaba que eso fuera a ser mi profesión. Yo compaginaba con mi trabajo en un taller de coches. Y la verdad es que era un poco sacrificado. En el taller trabajaba de nueve de la mañana a ocho de la tarde y luego cubría la plaza de mi colega por la noche. Los días complicados eran los jueves, viernes y sábados. Ahí las pasaba canutas de sueño. Los sábados por la mañana también se curraba en el taller y entonces ya era mortal. Casi me tenía que aguantar los ojos abiertos con palillos. Pero, bueno, no hice ningún estropicio. En el taller trabajaba de aprendiz y lo máximo que hacía era cambiar el aceite y las pastillas de freno. No recuerdo haberme dejado ninguna tuerca de rueda sin apretar…

Antes de que mi colega volviese de la mili, tuve la oportunidad de currar en otro sitio. Y, más adelante, al dejar de pinchar en clubs pequeños para poder ir a alguno más grande ya hubo un punto de inflexión. Entrar a pinchar en el New World, por ejemplo, en el año 91, ya me hizo pensar: ‘Esto me gusta mucho y merece la pena tomárselo profesionalmente’. Ya había llegado el momento de empezar a comprar discos, de ir a Londres a buscar más… (Septiembre de 2009)

El madrileño Óscar Mulero es discjockey y productor de techno e impulsor del sello Warm Up.