El porqué de Jean-Jacques Burnel

Nací en el mismo hospital en el que murió Jimi Hendrix, el St. Mary Abbot’s, aunque no creo que eso tenga ninguna relación. Pero lo cierto es que mi familia vivía en West London y que aquel hospital está muy cerca del Royal Albert Hall, así que mi madre me paseaba con el cochecito por sus alrededores. Mis padres iban mucho a ver conciertos al Royal Albert Hall y la música que más le gustaba a mi padre era la rusa y la española (sic). Mi padre era cocinero en una línea naviera que cubría el trayecto entre Francia y Sudamérica. En los años 30 descubrió el tango, así que cuando yo tenía 11 años me apuntó a clases de guitarra clásica.

Crecí en Inglaterra en los años 60, cuando había multitud de músicas distintas. Mi primer disco fue de ska: My boy lollipop, de Millie Small. Tuve el privilegio de ver en  pequeños pubs a bandas como los Fleetwood Mac de Peter Green, Free… Actuaban para 30 ó 40 personas. Yo tenía 14 años y aunque no tenía edad legal para estar allí los chicos mayores sabían que me interesaba la música y me escondían en un rincón. Me gustaba ese blues eléctrico tocado por chavales ingleses de clase media.

Los pubs son una gran escuela de músicos. Igual que los bares de Estados Unidos. Cuando empezamos con The Stranglers, los únicos sitios en los que podíamos tocar eran los pubs. Fue una buena educación porque aprendes a esquivar botellazos. Y aprendes a mirar a la gente, en vez de esconderte y mirarte los pies.

Montamos The Stranglers porque éramos chavales y queríamos divertirnos. No teníamos ambiciones a largo plazo. O, por lo menos, yo no las tenía. Los músicos de entonces no podían pensar en cosas como una trayectoria profesional. Pero con el tiempo tus ambiciones cambian en función de lo que ves a tu alrededor. Y cuando tienes éxito, éste se puede volver adictivo. La gente quiere más éxito. Y eso corrompe al músico.

Jean-Jacques Burnel es el bajista del grupo londinense The Stranglers.