El porqué de Parade

Mi abuelo era maestro republicano de posguerra; el típico maestro de escuela que tienen en el pueblo desde los niños pequeños hasta los mayores. Pero los maestros de entonces no ganaban casi nada. Él también era músico y lo que tenía que hacer para sobrevivir era tocar lo que fuera y donde fuera: en verbenas, en cabarets… Por eso tenía el piano en casa. Era músico, pero no pudo terminar la carrera de música y supongo que esa fue una de sus espinas clavadas. Por eso se empeñó en que sus hijos estudiaran: mi padre y mis tíos. Alguno acabó la carrera; otros, no. Pero eso hizo que sus hijos también se empeñaran en que sus hijos estudiaran música. Y yo sí la acabé.

De pequeñito yo iba a casa de mi abuelo a estudiar. No era mi profesor sino que supervisaba lo que iba aprendiendo en el Conservatorio de Murcia. Uno de los recuerdos que tengo de infancia es que los niños salían de clase y se iban a jugar y yo decía: ‘No, yo me voy a casa de mi abuelo a estudiar piano’. No te creas que iba muy contento. No sé yo cuántos críos de nueve o diez años tienen que dejar de  jugar con los amigos para ir a estudiar piano… Aprender la técnica de un instrumento requiere machacar muchísimo. ¡Es una pesadez! Aunque después te viene muy bien. A los 12 ó 13 años fui dándome cuenta de que lo que había aprendido machaconamente me servía para hacer canciones.

Para mí, la música es una especie de vía de escape total. Así la he considerado siempre: no sólo una forma de expresión,  si no una forma de evadirme y escaparme.  Todos en la vida necesitamos escaparnos y yo utilizo la música de esa manera. Porque todo eso de que es una forma de expresión sin la que no puedo vivir y que yo lo siento como respirar me da bastante igual.

Yo tengo esa habilidad por la educación clásica que recibí. He estado tanto tiempo haciendo música que me es muy fácil hacerla. Si mañana me pusieran a arreglar un coche lo vería muy complicado, pero entendería que un mecánico me dijera que lleva 30 años arreglando coches y que disfruta ese trabajo porque para él coger las bielas y desmontar los radiadores es una maravilla.

Lo bueno de la música que tiene es que tú tienes una página en blanco que debes rellenar y aunque sigas las formas de la música pop, esos pocos acordes que ya están muy explorados, siempre acabas creando algo que antes no existía. Y eso es muy gratificante. En el caso de la música, más que reparar el coche lo que haces es construirlo pieza a pieza. Eres más un ingeniero. Haces maquetismo. Eres como el hombre de los palillos. (Septiembre de 2009)

Parade es el alias bajo el que opera el músico murciano Antonio Galvañ.