El porqué de Nacho Vegas

Me lo pregunto continuamente porque me parece una pregunta muy buena. El porqué. Para mí es la gran pregunta. Yo lo que sé es que para hacer música necesitas un por qué. Un para qué, no, porque hacer música no sirve para nada, así que tiene que ser un fin en sí mismo. Pero tiene que haber una razón poderosa, una urgencia, casi una necesidad vital que te impulse a hacer las cosas. Pero, uf, no sé. Tampoco hay una razón concreta…

Con Lucas 15 me preguntan mucho en las entrevistas si hay una intención reivindicativa o militante. Y la verdad es que, aunque a mí no me importa que se haga esta segunda lectura, lo que nos impulsó a hacer este disco es lo mismo que nos impulsa a hacer cualquier otro. La necesidad de hacer música, ya sea con canciones propias o adaptando canciones ajenas, es la misma: de alguna manera, necesitas cuestionar con la música el mundo que te ha tocado vivir. O algo así…

De joven, la música era importante para mí como oyente, pero con los años ha tomado más importancia en mi vida el hecho de hacer música. El otro día hablaba con Christina (Rosenvinge) y le decía que no sé si estoy cualificado para hacer nada. No sé si sirvo para hacer canciones, pero desde luego sé que no podría hacer otra cosa. Estudié filología, pero cuando supe que no sería un lingüista brillante, sino más bien mediocre, dejé la carrera en el último año.

Al final hay algo vocacional en la música. Cuando me di cuenta de que estaba empezando a vivir de la música, y dado que en el mundo en que me muevo las cosas no están muy boyantes, me lo pregunté y me dije que seguiré haciendo música siempre. Quizá con otro ritmo, si tengo que trabajar en otra cosa, pero sé que seguiré haciendo música porque hay algo, una urgencia vital, una especie de grito, que tienes que expulsar de dentro. ¿Qué decía J? No sé si dice que un grupo de rock es un proyecto artístico con vocación terrorista o un grupo terrorista con vocación artística. Bueno, las dos cosas valen. Y esa sí es una razón de peso para hacer música. (Febrero de 2008)

El asturiano Nacho Vegas formó parte de los grupos Eliminator Jr, Manta Ray y Diariu antes de iniciar su carrera como cantautor, que compagina con el proyecto Lucas 15 de recuperación y modernización del folclor asturiano.

El porqué de Dr. John

No tengo ni idea de qué sentía de niño. Sólo recuerdo que me moría de ganas de tocar. Estudié con muy buenos profesores de guitarra y eso fue una auténtica bendición. Ellos me introdujeron en el flamenco y otros estilos de los que ni siquiera había oído hablar. Y a una edad muy temprana pude ver actuar a grandes músicos, gente muy respetada.

Lo único que sé es que intento volcar todo lo que veo y todo lo que siento en la música. Todo.

Y creo que un buen modo de morir para un músico es el final de un concierto. La banda cobrará su caché y ya no tendrá que volver al escenario para hacer un bis.

La música es un espíritu y si no tienes ese espíritu no tienes nada. (Julio de 2010)

Dr. John, sobrenombre de Malcolm John “Mac” Rebennack Jr., es el gran depositario del fértil y heterogeneo legado musical de Nueva Orleans.

El porqué de Gary Louris

Cuando te has dedicado a la música tanto tiempo es difícil hacer algo distinto. Los músicos siempre queremos hacer otra: producir grupos, componer música para películas o para anuncios… Pero esas ofertas ya no existen o ya no se pagan como antes. Y no son necesariamente tan gratificantes. Al cabo de los años te encuentras con tipos que se dedican a estos otros trabajos y que darían su brazo derecho para poder hacer lo que yo hago. Conozco a muchas personas de Nashville con las que he coescrito canciones. Me dan CDs con sus propias interpretaciones, CDs que no funcionaron y que les obligaron a ser sólo compositores. Y me dicen: ¡Qué afortunado eres! ¿Cómo lo conseguiste? Se cambiarían por mí ahora mismo. La hierba siempre crece más verde en el jardín del vecino.

Ser músico es un trabajo duro. Debes abandonar muchas cosas: abandonas a tus amigos, abandonas la posibilidad de tener un perro, renuncias al carnet de socio del gimnasio… Yo dejo tantas cosas en el camino que cuando vuelvo a Minneapolis me siento descolocado porque ya no conozco a nadie. No paso suficiente tiempo en casa para cultivar este tipo de cosas. Y por eso mucha gente prefiere seguir en la carretera: porque la sienten más como un hogar.

Yo mismo creo, en este punto de mi vida, que continuaré viajando y ganándome la vida así durante el resto de mi vida. Ya sea tocando en solitario para 30 personas o tocando con The Jayhawks para 1.500. Ya me he montado la vida así pero, créeme, todo músico, a menos que seas Bob Dylan o alguien de ese nivel, se ha preguntado en algún momento: ¿qué más podría hacer con mi vida llegado a este punto? Yo mismo me lo he preguntado y… cualquier opción acaba volviendo a la música. (Septiembre de 2012)

Gary Louris es cantante, guitarrista, compositor y colíder del grupo de rock americano The Jayhawks.

El porqué de Joe Henry

Mi primera respuesta es que no creo haber decidido dedicarme a la música. Pero tampoco creo haber decidido no dedicarme a otra cosa. Diría que nunca he tenido que tomar ninguna decisión a este respecto. Creo que, sencillamente, descubrí que era músico. Tendría 12 o 13 años cuando fui consciente de que la música ya era parte de mi identidad y no simplemente algo que practicaba.

A mis padres les gustaba la música, pero cuando era joven no había discos en la casa. La música entró en mi vida más bien a través de la radio y la televisión. Así es como descubrí a Ray Charles y Johnny Cash mientras crecía en el sur de Estados Unidos en los años 60. Y fueron descubrimientos muy profundos. A los 11 años mi hermano mayor empezó a traer discos a casa y eso ya lo cambió todo. Mi hermano tenía muy buen gusto. El primer disco que recuerdo verle traer, prestado por un amigo, fue ‘Highway 61 Revisited’. (Mayo de 2010)

Además de publicar discos a su nombre, Joe Henry ha producido en su estudio de South Pasadena (California) álbumes de Solomon Burke, Salif Keita, Elvis Costello y Allen Toussaint, entre otros.

El porqué de Micah P. Hinson

Estoy seguro de que hubo una época en que componía canciones de un modo más egoísta: intentaba quitarme de encima ciertas cosas y utilizaba la música a modo de autoterapia. Pero cuando dejé atrás aquel período oscuro tuve la oportunidad de reflexionar sobre lo que significa componer música y, en cierto modo, cambió mi manera de verlo.

Supongo que todo el mundo empieza a componer canciones de forma egoísta: ya sea porque sabes que eres bueno en eso, porque crees que así podrás conseguir chicos o chicas o porque quieres ser una estrella del rock. Inicialmente, todos partimos de un planteamiento egoísta, pero conforme creces y tienes experiencias de todo tipo cambia tu forma de entenderlo. Ahora creo que hago música porque quiero afectar a la gente del mismo modo que otra música me afectó a mí. No estoy aquí sólo para entretener al personal. Quiero que al escuchar mis canciones la gente se sienta conmovida o alterada.

Si tuviese que poner algún ejemplo de discos que me han afectado profundamente y me han motivado a hacer música, tendría que escoger dos. Primero mencionaría “Disintegration”, de The Cure. La primera vez que lo escuché percibí un nivel de emoción distinto al de los artistas que yo escuchaba por entonces: Michael Jackson, Boys II Men y todo lo que salía en la MTV. Yo era muy joven cuando salió aquel disco y la emoción, el sonido y el sentimiento que desprendía era algo que no había sentido nunca antes. Me sacudió. El segundo disco sería “Where you been”, de Dinosaur Jr. El día que lo compré me senté, lo puse y me alucinó que alguien pudiese componer un disco bueno de principio a fin. Incluso en “Disintegration” había canciones que no me gustaban especialmente, pero ponía la cinta de “Where you been” y me gustaban todas. Y las letras de Dinosaur Jr. también eran muy emocionales.

Aquellos dos discos me indujeron a pensar en la música como algo que podía contener una fuerte carga emocional. (Noviembre de 2012)

El cantautor de Memphis Micah P. Hinson inició su profunda y confesional andadura con el disco “And the gospel of progress” (2004).

 

El porqué de Joel Gibb

Las cosas que han sido importantes en tu juventud acaban brotando de un modo u otro en tu música y la música que oyes de niño inevitablemente va a acabar marcando la que compongas como adulto. Yo procedo de una familia muy vinculada a la iglesia y la música que escuchaba entonces era música baptista tocada con guitarra eléctrica. Pero hay muchos otros estilos que me han marcado. En aquella época, de hecho, no me gustaba ir a la iglesia y tampoco me interesaba la música que sonaba en misa. Me interesaba más el punk-rock.

Pero, ¿por qué hago música? Ya conoces la cita de Yoko Ono que dice: ‘El arte es una forma de supervivencia’. Para mí la música significa eso. Es bueno expresarse ya sea hablando con un amigo, componiendo una canción, tocándola… Todo es lo mismo. (Marzo de 2010)

Joel Gibb es el cantante y compositor del grupo canadiense The Hidden Cameras, cuya música fue calificada como “música gay de iglesia”.

El porqué de Josh Rouse

Mi tío tocaba la guitarra y cantaba. También, mi abuelo. Y a los 9 años yo tocaba el trombón y el violín, aunque más que nada en la clase de la escuela. Cuando era adolescente quise montar una banda y pronto pensé que me gustaría ganarme la vida con esto. Me gustaba mucho la música. Era guay tocar en un grupo, pero yo siempre mostraba más pasión que los demás. Con el paso de los años noté que yo era el único que seguía con ganas de ser profesional y tocar para comer. También noté que tenía algo especial, algo más que los otros. La gente siempre me decía que yo lo hacía muy bien, que tenía un talento algo superior al del resto. Así que… nada… Bueno, tampoco sé si fue por eso.

La primera canción que compuse no me hizo sentir especialmente orgulloso. Yo empecé robando los acordes a… no me acuerdo de su nombre… a una chica punk. Estábamos empezando y no teníamos canciones. Dije a los del grupo que yo tenía una, pero en realidad las letras eran de aquella chica. ¡Ah, sí! ¡Era Nina Hagen! Yo hice la música pero la letra era de Nina Hagen. Y así empecé. ¡Los buenos roban! Bob Dylan ha hecho toda una carrera a base de robar. Y yo sigo haciéndolo. (Junio de 2009)

El estadounidense Josh Rouse adquirió gran popularidad con los discos “1972″ (2002) y “Nashville” (2005) antes de instalarse en Valencia.

El porqué de Mario Cobo

De niño estaba esperando a cumplir 13 años para hacerme un tupé. Pensaba que con esa edad ya sería suficientemente mayor para llevar uno. ¡Lo pensaba yo y lo pensaban todos mis amigos! Más que en otra gente, los tupés los habíamos visto en los discos. Hubo una época en la que empezamos a descubrir discos: Loquillo, Duncan Dhu… Y buscando en esos discos veías que Loquillo hacía una versión del ‘Brand new Cadillac’ de Vince Taylor, otra de Eddie Cochran… Luego, cuando los Stray Cats llegaron a nuestra vida, ya fue la locura. Vi a los Stray Cats en directo en las fiestas de la Mercè de Barcelona de 1992. Era el día de mi cumpleaños. ¡Era el niño más feliz del mundo! Cumplía 17 . Tengo unas fotos de toda la pandilla y en el metro… ¡parece que nos hubiera tocado la lotería! Estuvimos en primera fila toda la noche. ¡Hasta nos tragamos los conciertos de Lax’N'Busto y Seguridad Social!

En el colegio no todos éramos de tupé: a uno le gustaba el punk, otros eran skinheads… Ya desde pequeños no éramos nada cerrados. Leíamos muchas revistas de rock y nos comprábamos de todo. Pero luego cada uno se fue hacia su lado. Sobre todo, a la hora de tocar. A mí me gustaba más el rockabilly porque es un estilo muy completo guitarrísticamente y muy cercano al rhythm & blues, al country y al jazz. Es una mezcla muy interesante de estudiar. El punk-rock me encanta, pero porque es muy simple. No te puedes pasar años estudiando el punk-rock; según como, incluso pierde la gracia.

Cuando estudiaba FP de administrativo ya quería estudiar música, pero mis padres no me dejaron. Me decían ‘acaba los estudios’ y todo ese rollo. Pero ya lo tenía en la cabeza y cuando acabé de estudiar me pasé el año siguiente encerrado en un local de ensayo tocando a tope con un grupo que tenía. Al final mi padre dijo: ‘Bueno, veo que te vas a dedicar a la música, pero al menos métete en una escuela y estudia’. Y me apunté al Aula del Liceu. Todos iban a estudiar jazz y yo iba con mi look rockabilly. No me daba vergüenza, pero me sentía un poco marginal. (Noviembre de 2009)

El barcelonés Mario Cobo ha tocado la guitarra eléctrica en los Nu Niles, en los Lazy Jumpers, en los Bop Pills, en los Jaguars de Kim Lenz… y actualmente en Los Mambo Jambo.

El porqué de Matt Elliott

Para ser sincero, acabar un disco es una experiencia tan extenuante que siempre me pregunto si vale la pena hacer otro. Pero me es imposible parar. Ahora mismo estoy al final de una gira de seis meses, totalmente agotado, y me pregunto si podré volver a hacer algo así. Pero no estoy cualificado para hacer nada más. Y no creo que ninguna otra cosa me aportase todo lo que me aporta hacer música.

Cuando más disfruto la música es tocando solo en mi apartamento. Y creo que si le pasase algo a mis manos y no pudiese tocar la guitarra me las apañaría para crear música de algún modo. Sé que suena un poco pajillero, pero la música para mí es lo más parecido a la religión que he sentido jamás. No puedo decirlo de otro modo. Ha estado conmigo toda la vida. Siempre me fascinó. No es algo que simplemente hago: he estudiado cada aspecto que implica hacerla. Es fascinante, por ejemplo, descubrir cómo las frecuencias funcionan en el cerebro. Adentrarte en todos sus componentes y efectos es algo infinito. Y es una de las pocas cosas que los humanos hacemos bien. Es una forma de comunicación pura y algo bonito que compartir con la demás gente.

Cuando me siento como una mierda lo que hago es coger la guitarra y así no me siento tan mal. Es también una forma de terapia. Cuando haces una letra estás analizando una situación, intentando no tener miedo de ti mismo y tratando de dar forma a tus pensamientos. En cierto modo, es un ejercicio de autoanálisis y gritarlo es un buen modo de expulsarlo. Todo esto no quiere decir que sea un tipo miserable. Lo que pasa es que intento componer música sólo cuando estoy en mis momentos más bajos. Cuando estoy feliz voy en bici o bebo con mis amigos. Y cuando estoy triste hago canciones. (Junio de 2012)

El inglés Matt Elliott es autor de la fúnebre trilogía compuesta por los discos “Drinking songs” (2005), “Failing songs” (2006) y Howling songs” (2008).

El porqué de Buffy Sainte-Marie

Cuando tenía tres años, en Maine, donde vivía, vi un piano. Y eso fue todo. No había nadie tocando aquel piano. Estaba allí, me senté y me puse a tocarlo como si fuera un juguete. Y ya no quise hacer nada más que tocar el piano. No jugué con muñecas, no practiqué deportes… Aprendí por mí misma, sin profesores, de la misma manera que cualquier niño crearía música con cualquier cacharro que tuviera a mano. De hecho, ahora podría hacer música con cualquier cosa. Es divertido. La música se convirtió en mi juego. Y aún lo es. Aún toco de esa manera. Nunca recibí clases. Soy disléxica y no puedo leer partituras; puedo escribirlas, pero no puedo leerlas. Aprendí de oído, así que la música que hago es algo natural.

Y a los 15 años tuve mi primera guitarra. (Mayo de 2012)

La cantautora canadiense de sangre cree inició su carrera profesional en los años 60 “después de los beatnicks y antes de los hippies”.